El agujero goloso
Los fotógrafos de naturaleza somos, a veces, como los bichos a los que perseguimos.. tenemos nuestros hábitos y lugares querenciosos. Yo llevo unos cuantos años explorando un pequeño soto del río Henares que me ha dado muchas alegrías. Hoy os cuento la historia de uno de los cientos de agujeros tallados por los picos picapinos en este bosquecillo.
El año pasado fotografié a una pareja de picos picapinos en este agujero. Lo habían escogido como lugar de nidificación para esa temporada. No pude completar el seguimiento ya que estuve fuera varios fines de semana seguidos. En las fotografías podéis ver a la hembra y al macho respectivamente.

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Este año decidí que haría un seguimiento intensivo de un pájaro muy especial y algo esquivo por su gran mimetismo: el tuercecuello. La casualidad quiso que una pareja eligiera como lugar de nidificación el mismo agujero que emplearon los picapinos el año pasado. Los tuercecuellos, auque pertenecen al grupo de los pícidos o pájaros carpinteros, no tallan sus propios agujeros sino que aprovechan los de sus primos cercanos. En la fotografía lo tenéis asomándose para comprobar que no hay peligro a la vista.

Estos agujeros no sólo son golosos para las aves trogloditas (aquellas que crían en agujeros de distintos tipos u orificios tallados en los troncos) sino para los depredadores de pollos y huevos. Durante una de las sesiones de fotografía este distraído visón americano (uno de los grandes invasores de nuestros ríos) se acercó a olisquear el agujero pero el reducido tamaño de la boca y lo profundo de la galería de acceso le impidieron sacar el desayuno.

Sin embargo, los peligros para los nidos de las pequeñas aves son muchos y finalmente fue este ejemplar adulto de culebra de escalera la que acabó con los pollos recién nacidos del tuercecuellos gracias a su anatomía flexible y a sus dotes como escaladora. A mi me dejó sin las fotografías de alta velocidad que iba a realizar ese día.



Daniel Arenas (Dage) dijo
Admiro la paciencia y el trabajo previo que hay que hacer de conocimiento de la especie y seguimiento necesario para localizarlos y ver sus hábitos. Puede llegar a ser un proceso largo.
Jolines, porque no me gustan las culebras que si no no sé si me hubiese podido estar sin echar a la culebra del árbol pero entiendo que el fotógrafo de naturaleza (al igual que el paisajita con el que más me identifico) es un mero espectador que registra lo que sucede con la mejor calidad posible.
Y a juzgar de tus fotografías la calidad es indiscutible.
Por cierto seré mal pensado pero aún sabiendo que es un blog de fotografía lo de "agujero goloso" me ha sonado a otra cosa ;), por lo de goloso lo digo. Pero bueno es otra de las cosas útiles, los títulos con gancho.
Saludos.
Daniel.
19 Septiembre 2009 | 08:35 PM